MINERIA Y SUS IMPACTOS EN EL AGUA.


La minería y sus impactos en el agua.



 La minería:
La minería es la obtención selectiva de los minerales y otros materiales de la corteza terrestre. También se denomina así a la actividad económica primaria relacionada con la extracción de elementos de los cuales se puede obtener un beneficio económico. Dependiendo del tipo de material a extraer la minería se divide en metálica y no metálica. Los métodos de explotación pueden ser a cielo abierto o subterráneo. Los factores que lo determinarán serán entre otros la geología y geometría del yacimiento y la característica geomecánica del mineral y el estéril.


En el subsuelo del hemisferio occidental yacen riquezas minerales incalculables, montañas macizas de hierro, extensos yacimientos de cobre y grandes filones de estaño. Gran parte de esa riqueza está intacta. Mientras tanto, en todo el hemisferio, la producción de minerales de importancia militar aumenta.
Los Estados Unidos son grandes productores de hierro, pero ningún otro país posee yacimientos de superior calidad como Brasil, las dificultades de transporte y la falta de carbón impidieron en el pasado la explotación de sus yacimientos. Sin embargo, se han encontrado maneras de utilizar el carbón brasileño y existe en perspectiva una gran industria siderúrgica. Chile posee grandes yacimientos de hierro, todos a menos de 35 kilómetros de la costa. Los grandes yacimientos de la zona de Marcona en e Perú pueden constituir la base de una industria siderúrgica en aquel país. En El Pao, Venezuela, una explotación minera se enlaza por carretera al puerto de Palua en el río Orinoco. Colombia y México también producen hierro.
El mayor yacimiento de cobre se encuentra en Chuquicamata, en los Andes chilenos, y su volumen es tan grande que todavía no se ha podido determinar ni su fondo ni sus límites horizontales. La compañía del cobre chileno extrae diariamente miles de toneladas de mineral de la mina de Chuquicamata. Esta mina, las explotaciones de Potrerillos y El Teniente, y otras minas más pequeñas de cobre, hacen que Chile ocupe el segundo lugar entre los países productores de cobre del mundo. Los Estados Unidos generan normalmente más del 30 % de la producción mundial. Perú, la Argentina, México, Ecuador y Bolivia producen también mina de cobre.
•El manganeso es esencial para eliminar el oxígeno y el azufre en la fabricación del acero ordinario y para obtener aceros especiales de aleación. Cuba y Brasil suministran gran parte del manganeso que se extrae de las minas del hemisferio. Brasil posee lo que se cree ses el mayor yacimiento de manganeso del mundo, en Corumba cerca de la frontera con Bolivia. Se han enviado muchos cargamentos de mineral por el río Paraguay aguas abajo hasta Rosario, la Argentina.
Las minas de tungsteno del hemisferio están empezando a compensar la pérdida del mercado chino. Este duro metal de color gris claro, necesario para producir acero de herramientas, se produce en Bolivia, la Argentina, Chile, México y el Perú.
La zona de Minas Ragra del Perú produce una tercera parte de la producción mundial de vanadio. Estados Unidos y México también lo producen.
Cuba es el país productor de cromo más importante del hemisferio, ocupando Brasil el segundo lugar y los Estados Unidos el tercero. Guatemala es también país productor.
 Bolivia posee el mayor yacimiento de filones de estaño que se conoce en el mundo, en la mina Llallagua, y ha llegado a ser la fuente principal de suministro para quienes necesitan el estaño para toda clase de material.


El trabajo de economistas e ingenieros de minas ha sido conducido en gran parte sobre la base de dos líneas paralelas sin mucha interacción entre sí. Sin embargo, dado que en general tanto los staffs de trabajo  como los presupuestos para la regulación ambiental han sido reducidos a nivel internacional, y debido a una creciente preocupación a nivel mundial sobre el concepto de que “el que contamina, paga”, los gobiernos se han focalizado en el uso de incentivos económicos para regular los cumplimientos ambientales. Esto ha llevado a la utilización creciente del análisis económico y al  uso de instrumentos económicos en la elaboración de políticas ambientales. El análisis de los nexos inextricables entre ambas variables, economía y medio ambiente, se hace aún más interesante bajo la perspectiva  del desarrollo sustentable. 
En el pasado, las empresas operadoras frecuentemente  no necesitaban remediar los impactos ambientales ocasionados en los recursos naturales. De esta manera, los costos ambientales no eran económicamente contabilizados  o, incluso, muchas veces se asumían como costo  cero. Como resultado, en muchos países los costos efectivos han sido con frecuencia subsidiados por los contribuyentes y los ciudadanos afectados. 
Actualmente las empresas están cada vez más conscientes, tanto de los impactos ambientales como de sus costos económicos. En este contexto, es interesante comenzar a conectar ambas variables de manera más sistemática, tanto en la  investigación como en las estrategias de manejo.
El presente artículo entrega una mirada inicial a estas interrogantes, al enfocarse en el costo económico de algunos impactos ambientales. Se hace una llamada a formular un acercamiento más comprensivo que realmente integre ambas variables, económica y ambiental, al mirar no sólo el costo económico, sino también los beneficios involucrados debidamente valorizados.

Principales impactos ambientales
La minería no es una actividad “delicada”. Generalmente involucra trasladar y procesar cantidades masivas de roca y en el caso de la minería del cobre, más del 95% de la roca original trasladada se convierte en residuo. Muchos de los impactos discutidos son más importantes en áreas geográficas de precipitación significativa, que en regiones desérticas. No obstante, los recursos naturales de las áreas desérticas también pueden verse severamente afectados por estos procesos, pero los costos no se pueden considerar hasta años más tarde.

Impactos mineros sobre la cantidad de agua
Normalmente, aún las regiones más desérticas cuentan con cantidades disponibles de aguas  subterráneas - muchas veces a gran profundidad - que se han trasladados largas distancias desde su fuente de origen en las montañas. La región de Atacama de Perú y Chile es un típico caso de lo anterior. Estas aguas usualmente se pueden valorizar bajo condiciones de escasez, siempre que se permita a los mercados operar libremente. El agua también puede ser llevada más allá desde lugares a muchos kilómetros lejos de las minas, para abastecer las diversas necesidades de procesamiento de minerales, agua potable, supresión de polvos, etc. Tales desviaciones son la causa de una verdadera competencia con otros sectores de la sociedad por el recurso agua, posiblemente reduciendo los suministros a pueblos, ciudades y grupos indígenas; además, pueden crear impactos negativos en lagos o salares debido a la reducción de los niveles de agua o del afloramiento de agua dulce, y podría dañar flora y fauna silvestre local.
En algunos lugares de Chile, Bolivia y Perú, los desvíos se efectúan cerca de fronteras internacionales, produciendo serios conflictos transfronterizos. 
El agotamiento del agua  asociado a  la apertura de futuras minas a tajo abierto, inevitablemente reduce el nivel local y a veces regional del agua. Esto puede causar la sequía de los afluentes y  reducir el nivel del agua en pozos vecinos. Esto último aumenta los costos de bombeo de agua hacia  la superficie para los afectados o podría forzarlos a perforar nuevamente y profundizar los pozos.
La reducción de vertientes y riachuelos puede afectar el uso de agua para el ganado y la vida silvestre nativa, así como los usos municipales y domésticos de agua. El agotamiento se detiene cuando lo hace la minería, pero los niveles de agua podrían requerir de muchos años para volver a su estado original (o casi original).

Impactos mineros sobre la calidad del agua
El procesamiento de minerales produce una cantidad de residuos y productos que pueden causar la contaminación del agua. Además, la infraestructura que debe ser construida para apoyar una operación minera y sus operaciones de procesamiento, genera residuos de alcantarillados, de tratamiento de aguas, aceites, petróleo, combustibles diesel, etc.
La minería rompe y comprime la roca, creando nuevos túneles para que el oxígeno, aire y microbios, reaccionen con los minerales. En consecuencia las rocas pueden generar ácido, movilizando muchos otros constituyentes químicos, los que podrían contaminar cuerpos de agua por décadas o incluso cientos de años después del cierre de la mina. Incluso el uso de explosivos aumenta las concentraciones de nitrato y amoníaco, provocando el  incremento de la eutroficación y la contaminación de cuerpos de agua. 
La roca residual a menudo contiene concentraciones elevadas de sulfatos, metales tóxicos, no-metales, y componentes radioactivos. Dicha roca  generalmente se desecha en montones en la superficie del suelo al borde de los tajos o fuera de las obras. Muchos contaminantes se pueden filtrar de estos montones de desecho, contaminando las aguas superficiales y subterráneas.
El procesamiento del mineral generalmente requiere de tratamientos químicos  para remover los metales pesados. Estos metales a menudo son filtrados directamente del mineral usando ácidos fuertes. De otro modo, los minerales sufren un proceso de molienda que implica compresión, adición de diversos químicos, combinado con procesos de separación física que producen residuos llamados relaves Ambos tipos de procesos resultan en desechos que contienen numerosos residuos metálicos y no- metálicos  del mineral, pero que también contienen altas concentraciones de químicos. En operaciones mineras modernas, los relaves generalmente son depositados en tanques especiales sellados  con material sintético. Anteriormente, o cuando no se tomaban todas las previsiones, en  estas operaciones  los relaves podrían ser vertidos directamente en canales y vertientes o al mar. (por ej. lo que ocurría antes de 1997 en Cobre del Sur en Perú y Chañaral). Donde no existe fiscalización, estos relaves obviamente pueden causar una contaminación significativa de todos los cuerpos de agua.  Este material muchas veces contiene pH muy altos (10 a 12), así como concentraciones potencialmente tóxicas de numerosos metales y no metales, radiactividad, cianuro y compuestos orgánicos relacionados. Aún donde  han sido construidos tanques de relave modernos, existen posibilidades significativas de contaminación a largo plazo, debido a la posible filtración que puede no ser detectada hasta después de varios años de operación o del cierre de la mina. Todas estas actividades aumentan fuertemente la carga de sedimentos a los cuerpos de agua (ríos, lagos, mares), lo que podría dañar cultivos y, más importante aún, la calidad de agua y organismos acuáticos.
En el caso de formaciones lacustres en minas abandonadas de tajo abierto, éstas podrían llegar a contaminarse a través de los procesos antes mencionados y por evaporación, especialmente en ambientes desérticos. Tales minas requieren además de secado, de la construcción de tanques o reinyección de aguas subterráneas hacia la superficie. Dichas operaciones resultan a menudo en interacciones químicas no deseadas entre el agua que está siendo removida y la roca o los sedimentos, cuyo contacto entre sí puede generar elementos como el arsénico.
Los tanques de relave en países andinos frecuentemente sufren el efecto de movimientos telúricos fuertes, lo cual hace que los detalles en la construcción sean importantes y requieran de una mantención a largo plazo, incluso después del cierre, para  prevenir tanto fallas catastróficas de funcionamiento, como filtraciones crónicas.
Los desechos de las fundiciones tales como la escoria y el material particulado (polvo), pueden contaminar las aguas superficiales y subterráneas. Los desechos de las fundiciones, a pesar de numerosos reclamos por parte de la industria, frecuentemente emiten contaminantes, especialmente donde las aguas que reaccionan tienen un pH inusualmente alto o bajo, y/o son saladas o contienen cal.
Muchos de los procesos antes descritos implican la implementación de infraestructura que requiera de mantención a largo plazo, para prevenir el deterioro y la seria contaminación: tanques de relave (con o sin   sellados), filtraciones,  pilas de sedimentos de rocas (con o sin tapas), equipos de desvío/ bombeo/ filtración, áreas de revegetación, sistemas de tratamiento “pasivos”, etc. Varios países desarrollados hoy cuentan con plantas de tratamiento en operación para corregir problemas de calidad del agua después del cierre de la mina. Se anticipa que algunas de estas plantas lleguen a operar por décadas después del cierre, o incluso para siempre. Tales plantas y equipos requieren de mantención continua y a largo plazo, pudiendo ser una de las actividades ambientales más costosas relacionadas con la minería.
Estos impactos se podrían describir como daños al: abastecimiento de agua para usos domésticos y municipales, usos en la ganadería y  agricultura - en situaciones donde las filtraciones pueden impactar huertos o viñas -, la salud de las personas, la pesquería y vida acuáticas, y usos industriales de agua. Tales daños también pueden tener impactos indirectos en los aspectos sociales, educacionales y turísticos de una economía.

Impactos mineros sobre aire y suelos
Las variadas actividades mineras y de construcción asociadas,  movilizan grandes cantidades de partículas de polvo. Estas pueden producir impactos negativos debido tanto a su naturaleza física como química. Tales impactos incluyen: 
  • reducción de la visibilidad, esmog  y neblina.
  • impactos estéticos sobre casas, autos y vestimenta; decoloración y erosión de edificios debido a la presencia de ácidos
  • impactos en la salud de la población, la cual puede sufrir enfermedades respiratorias y alergias, erupciones en la piel, reacciones tóxicas debido a contaminantes aéreos, entre otros.
  • daños a la vegetación- jardines, cultivos comerciales, viñas-  lo que podría afectar a los cultivos, dejándolos potencialmente en calidad de tóxicos para el consumo humano y animal.
  • impactos en la salud que podrían resultar del consumo de alimentos contaminados que fueron cultivados en tierras contaminadas.
  • corrosión de metales; daños a equipo y entorpecimiento operacional.
  • impactos en la calidad del agua y la vida acuática. Tales emisiones de fuentes industriales en Europa y EEUU son conocidas contribuyentes de la lluvia ácida y la acidificación de lagos.
  • contaminación de análisis de laboratorios por parte de contaminantes aéreos.
  • impactos negativos sobre el desarrollo turístico.
El procesamiento de minerales y específicamente las operaciones de fundición, emiten cantidades masivas de partículas y gases aéreos potencialmente tóxicos. La EPA de EE.UU. declara en su inventario de Emisiones Tóxicas (mayo de 2000) que la industria de la minería de metales pesados es la mayor fuente de contaminantes en este país.  Por ejemplo, este documento señala que la mina Cyprus Miami Koper, en Arizona, emite dos veces la cantidad de desechos tóxicos (123 millones de libras, basado en data de 1998) que el total de desechos de todas las fuentes industriales emitidas en el estado de Nueva York (60 millones  de libras, data de 1998). 
Estos contaminantes aéreos pueden dañar tanto a los trabajadores de minas como a la población ubicada a bastante distancia de las operaciones mineras, la cual rara vez tienen una conexión económica directa con estas operaciones y no eligieron estar expuestos a tales impactos. Claramente, las empresas mineras han enfrentado los costos por la responsabilidad derivada de algunos impactos asociados a la salud de las personas, pero mayores datos de este tipo no fueron fáciles de obtener por parte del autor.

Bibliografía
- Robert Moran _ Ph.D. Calidad de Aguas/ Hidrogeología/ Geoquímica.
- Enciclopedia del Estudiante Tomo14 Ecología - Wikipedia - Encarta -}